DOS RUEDAS EN SIETE LAGOS

LA TRAVESÍA EN MOUNTAIN BIKE ES UNO DE LOS CLÁSICOS DEL CICLOTURISMO EN LA PATAGONIA, CON ATRACTIVOS TANTO PARA LOS QUE RECIÉN SE INICIAN COMO PARA LOS AFICIONADOS CON MÁS EXPERIENCIA EN LA PASIÓN POR PEDALEAR. Textos: Fede Svec. Fotos: Andes x 3.

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Aquellos que nunca hicieron una travesía de más de un día van a encontrar un desafío interesante en propuestas organizadas de dos jornadas o, mejor aún, de tres, para recorrer el camino entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura.

Para quienes cuentan con más kilómetros sobre las dos ruedas, primero está el imperdible disfrute de los paisajes, que en primavera ofrecen una explosión de colores; la intensidad de los verdes, azules, amarillos o lavandas domina la geografía, donde florecen, por ejemplo, lupinos y retamas. Y si buscan un mayor nivel de esfuerzo o adrenalina, está, por qué no, la posibilidad de hacer el camino en los dos sentidos, o de anotarse en la Unión 7 Lagos Mountain Bike Race, que se disputa todos los años en noviembre.

Vamos a extendernos en la propuesta de tres días: Siete Lagos, Villa Meliquina y Villa Traful, con aproximadamente 170 kilóme- tros totales de recorrido.

Día previo: La idea es juntamos en San Martín de los Andes para conocer a nuestros guías, chequear con ellos el equipo y hacer los últimos ajustes para poder iniciar nuestra travesía al día siguiente. Con respecto a la bike, el requisito es una mountain en buen estado, con un mínimo de 24 velocidades. En lo personal, prefiero una de 27, que en la actualidad es algo normal. Verifiquen bien que la altura del asiento sea la correcta para ustedes. Con una bici que cuente con una horquilla de amortiguadores delanteros, está bien; no hace falta una de tipo all mountain de doble suspensión. Debe tener bloqueo para las partes de ruta. Debido a que algunos tramos del camino son de ripio, las mejores cubiertas son las que tienen más taco en los bordes y menos dibujo en el centro de la banda de rodamiento.

Caso contrario, cualquier cubierta de MTB estará bien, dado que no se trata de una competencia. Otras sugerencias para el equipo personal: el casco, por supuesto, es obligatorio. Como hay vehículo de apoyo permanente, no hace falta llevar alforjas en la bike ni cargar con una mochila, aunque una pequeña, preparada para incluir una bolsa de hidratación, vendrá bien. De paso, podremos llevar en ella un rompevientos impermeable para lluvias imprevistas o para no enfriarnos en algún tramo de descenso. También podremos cargar la cámara de fotos, un opcional muy recomendado. Si pueden llevar una filmadora de acción tipo GoPro o Garmin Virb, mejor (con montajes para el casco y el cuadro de la bike).

En cuanto a los anteojos de sol, son preferibles los de lentes resistentes a los golpes, como los de policarbonato. Son ideales los modelos de lentes intercambiables para conseguir la mejor visibilidad en una amplia variedad de condiciones de luz.

Día 1: San Martín de los Andes – Meliquina – lago Hermoso (70 km). El inicio de la travesía es todo en subida. Hay que tener cuidado para no pasarse de revoluciones por un exceso de entusiasmo; es preciso guardar las energías…

Saliendo de San Martín de los Andes, entramos a la ruta de los Siete Lagos por la RN 40 (antes, era la 234). Apenas vamos dejando atrás la ciudad, el lago Lácar va dominando el escenario natural, mientras se despliegan las vistas de la Cordillera y ante nuestros ojos se extiende un bosque de cipreses. A unos cinco kilómetros, aparece la entrada al balneario Catritre, y un kilómetro más adelante, lo hace el acceso a la ruta provincial 108, que conduce a la villa Quila Quina. Un bosque de roble pellín enmarca ahora el continuo ascenso. Comienzan a aparecer ovejas pastando, las primeras casas de pobladores rurales y, al frente, todo el cordón Chapelco.

El mirador del Pil Pil es un punto perfecto para apreciar desde lo alto toda la belleza del lago Lácar, los cerros Vizcacha, Sabana y Colorado, y gran parte del valle del arroyo Pil Pil, que da nombre al lugar. A menos de 1000 metros, en el kilómetro 15, a la izquierda, está el desvío que lleva al Chapelco Ski Resort.

Unos cinco kilómetros más adelante, a la derecha, se encuentra el mirador del arroyo Partido. Estamos ante una rareza natural: el pequeño arroyito que trae las aguas de deshielo de la cumbre de Chapelco tropieza con un cauce de piedras y se abre en dos brazos claramente diferenciados. El izquierdo se convierte en el arroyo Culebra que, haciendo honor a su nombre, serpentea buscando las aguas del río Hermoso y luego continúa su marcha hacia el océano Atlántico; el derecho toma el nombre de Pil Pil, y a través de las aguas del lago Lácar desemboca en el océano Pacífico.

dos ruedas en siete

En el arroyo Partido, tendremos nuestra primera parada para reponer energías con comidas saludables y descansar un poco. Hasta este punto, habremos realizado un ascenso de más de 400 metros de desnivel. Continuaremos la travesía por el sector de Las Taguas y comenzaremos a rodar por la hermosa bajada de la estancia San Francisco para llegar a un desvío al que tomaremos por la ruta número 63. Este tramo es de ripio, así que tendremos que cambiar nuestra manera de rodar. Quienes nunca transitaron por esta superficie deben tener mucho cuidado en las frenadas con los bloqueos y derrapes. Es necesario buscar siempre los sectores más firmes; hay algunos más sueltos y blandos (generalmente, a los costados).

Luego de transitar unos 14 kilómetros, llegaremos a Villa Meliquina, un pueblo muy tranquilo, ideal para el almuerzo, ya que estaremos acercándonos a la mitad del recorrido de nuestra primera jornada. Luego de la reconfortante pausa, volveremos a la ruta 63 y luego retomaremos la ruta 40. Finalmente, pedalearemos hasta el lago Hermoso, donde terminaremos nuestro primer día de travesía.

Aquí tendremos dos opciones: acampar o dormir en cabañas. El lago Hermoso presenta una belleza exuberante; por lo general, sus aguas cristalinas permanecen totalmente calmas durante la noche y la mañana. Sus costas están rodeadas de bosques autóctonos, con abundancia de coihues, lengas, ñires y algunos ejemplares de raulí.

Día 2: lago Hermoso – Traful (81 km). Después de un abundante desayuno para cargar pilas, arrancamos con el pedaleo. Tomaremos primero por un camino de tierra hasta retomar la ruta 40.

A pocos minutos de pedalear, cruzaremos el límite del parque nacional Lanín con el parque Nahuel Huapi. Enseguida podremos admirar la cascada Vulignanco, un salto espectacular que surge del bosque y se parte en dos. Una imagen de fotografía obligada. Apenas reiniciada la marcha, aparece con toda su imponencia el lago Falkner, con una sucesión de playas de arena y con el pequeño río que lo hermana con el lago Villarino. Más adelante, recortándose entre el bosque de coihues, asoma el lago Escondido, con sus tonos verdes, y el camino comienza a descender hasta el puente del Pichi Traful (el brazo norte del lago homónimo). Posteriormente, llegaremos al comienzo de la senda que conduce a la cascada Ñivinco, donde dejaremos las bicicletas y realizaremos una caminata que nos llevará alrededor de una hora. La cascada tiene cinco saltos, que oscilan entre los diez y los treinta metros de altura. Con este escenario de postal como fondo, almorzaremos y luego regresaremos para continuar nuestra pedaleada. Ante tanta sucesión de paisajes que invitan a quedarse, uno quiere hacer precisamente eso… Allí, en Pichi Traful, hay un camping, pero si queremos cumplir con el cronograma de tres días, habrá que subirse a la bike y volver a rodar por la mítica 40. Lo bueno es que vamos viendo ese montón de lugares a los que podremos volver después.

Ya en camino, en un momento nos encontraremos con un desvío a la izquierda: el de la ruta provincial 65, que conduce al lago y a Villa Traful. Es el fin de la segunda etapa de la travesía. El nombre es de origen mapuche y proviene del topónimo Travul, que significa junta o unión. Precisamente, hace referencia a la junta de los ríos Traful y Limay, en la que hoy es Confluencia Traful. La villa es otro lugar que nos tienta a no seguir camino al otro día. Hay varios lugares para conocer: por nombrar algunos ejemplos, tenemos el Parque Recreativo Temático, una reserva estricta de 2,1713 ha, localizada a 2000 metros del centro de Villa Traful, con accesibilidad directa por la RP 65. Es un bosque nativo sobre costa de lago con playas de arena. También está el bosque sumergido, donde se pueden apreciar aproximadamente 40 cipreses en pie que asoman desde el fondo del lago; gracias a las bajas temperaturas del agua y a la ausencia de factores contaminantes, estos árboles per- manecen en buen estado de conservación. Las lagunas Las Mellizas se encuentran en el otro lado del lago, a la vuelta del cerro Huelta. La laguna Azul y la laguna Verde se esconden en la montaña.

Día 3: Traful – Villa La Angostura (55 km). Último día de pedaleo para esta propuesta. Saliendo por la RP 65, y después de pedalear por un bosque bastante cerrado, llegaremos de nuevo a la RN 40. Continuando camino, nos encontraremos con el lago Correntoso, uno de los más grandes del circuito, con gran cantidad de bahías y playas. Antes de arribar a un puente con una hostería (Ruca Malen), veremos a la derecha el desvío al lago Espejo Chico, ubicado a dos kilómetros de la ruta principal, con una hermosa playa y un camping agreste. El próximo lago es el Espejo; allí encontraremos un mirador natural y un área de pícnic. Es posible acampar en las cercanías de la seccional del guardaparque. Unos pocos kilómetros más adelante, llegaremos a un nuevo cruce de rutas. Allí la ruta nacional 40 empalma con la ruta nacional 231, que conduce hasta el paso internacional Cardenal Antonio Samoré (ex Puyehue). Se toma a la izquierda para desembocar finalmente en Villa La Angostura. Aparece el lago Nahuel Huapi en todo su esplendor. Se suceden bahías y playas, y también la arquitectura de la villa, ubicada estratégicamente a orillas del lago, entre los cerros Inacayal, Bayo y Belvedere. En invierno, este lugar nos ofrece, sobre todo, esquí y otras actividades de nieve en Cerro Bayo; y el resto del año, un gran abanico de opciones para las actividades de aventura. Villa La Angostura es el punto final de este viaje y el momento de comenzar a planear el próximo sobre la bike, que en verano puede ser, por qué no, el gran desafío de cruzar la cordillera de los Andes en MTB.