MARCELO “COLO” GARCÍA: “GRACIAS A TODOS”

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Ezequiel Pauluzak, Peter Czanyo, Marcelo García y Franco Paredes comparten su vínculo con el running. Atletas de elite y corredores aficionados unidos por una misma pasión y una misma idea: superarse a sí mismos.

“Todavía persiste el balance deportivo versión 2015. Y en ese repaso me dan ganas de seguir agradeciendo. Logré cumplir con el objetivo de terminar las carreras que me propuse y, lejos de pretender algún podio, me subí a dos: en una prueba de 30 km y en otra de 21 km. A veces llegan esos días en los que uno se ilumina. Obviamente, un extra de alegría.

“Empecé en enero con el Cruce Tandilia y continué en febrero con el cruce de los Andes; en marzo y en mayo, fue el turno del K21 de Salomon y del Raid de los Andes, mientras que en junio se dio el Desafío a la Nieve. Ya en septiembre, corrí el Desafío a las Tierras Petroleras 30K; y en noviembre, cerré con el K42 en Villa La Angostura. Recorrí el país haciendo aventura, que es lo que amo. Mi familia es un gran apoyo y una base firme sobre la cual apoyarme para dar el próximo salto.

“Soy uno de esos ‘dementes’ que llegan todos raspados, pasados de frío, embarrados, y con mucha hambre. Sí, soy un corredor de aventura. ¿Y con qué necesidad? La de sentirme libre, cuidado por un puñado de personas que también se sienten cuidadas por mí, y con la necesidad de pedirle prestado a la naturaleza un poquito de todo lo que nos brinda, de llegar a esos lugares inaccesibles, a los que uno no podría llegar jamás, la necesidad de ser parte de algo mágico, difícil de explicar.

“Todavía recuerdo cuando el marido de mi mamá, un amante del running al que trataba de ‘loco’, me desafió a correr 7 km en un pequeño pueblo de Río Negro. Ahí empezó todo. Largué tan rápido como pude: durante los primeros tres kilómetros iba en el pelotón de adelante, pero a partir de ahí, en cada metro que hacía, había un corredor que me pasaba. No era tan fácil como creía. En 2013, me tocó llevarlo hasta Chile para la osadía del Cruce Columbia: cuando lo vi cruzar el arco de llegada me dije que yo también quería hacerlo. Dos años después, lo logré.

“En gran parte, mi profesor Pablo Amasino, junto a Nico Jiménez, son el motor de la motivación y la forma de llegar bien a cada objetivo. Pablo lidera un grupo a partir del cual hice muchos amigos en el esfuerzo de cada entrenamiento: allí están los que siempre me ayudan a dar un poco más, los que no me dejan parar y siempre tienen esa palabra de aliento. Es mi querido equipo, el Palermo AdventureTeam, con el que logré comprender la diferencia entre entrenar solo y hacerlo en grupo.

“Fue un momento duro y difícil cuando me lastimé el tendón de Aquiles por una sobrecarga, pero al fin y al cabo la cosecha fue buenísima. Aprendí que programar muchas carreras no me servía de mucho, sino que había que ir paso a paso, prepararme para cada una, de a una por vez. En la mira están nuevamente el Raid de los Andes y Transvulcania, en España. Espero seguir con tranquilidad y confianza al momento de pararme debajo del arco de largada. Y seguir haciendo todo de la mejor manera. Que el 2016 nos encuentre fuertes, corriendo juntos”.